Un mes después de su estreno como la contraparte oscura de la habitual oferta cinematográfica navideña, la adaptación de Paul Feig de The Housemaid se ha consolidado como un fenómeno de taquilla tan exitoso como polarizante. Lanzada el 19 de diciembre de 2025, la película fue diseñada estratégicamente para alejar a la audiencia de los maratones edulcorados de Hallmark y sumergirla de lleno en una retorcida saga de guerra psicológica doméstica. En términos financieros, el resultado ha sido indiscutible: con un presupuesto modesto de 35 millones de dólares, ha recaudado la impresionante cifra de 359 millones a nivel mundial hasta el 11 de febrero de 2026. Este desempeño la posiciona como el estreno más prolífico de Lionsgate en años, acercándose al hito de los 100 millones de dólares en la taquilla doméstica que ningún título de la distribuidora había alcanzado desde The Hunger Games: The Ballad of Songbirds & Snakes en 2023.
Aunque la cinta ha dominado las conversaciones en redes sociales y ostenta una asombrosa puntuación de audiencia del 92%, su transición de sensación de "BookTok" a la gran pantalla no ha estado exenta de tropiezos y debates críticos.
De favorita en BookTok a dinamo de la taquilla
Antes de llegar a los cines, The Housemaid ya contaba con una base de fans consolidada gracias a la novela de Freida McFadden, que se convirtió en un "éxito monstruoso" y coronó a su autora como la "reina del suspenso en BookTok". El libro vendió más de 2 millones de copias y dominó las listas de los más vendidos durante semanas. Esta inmensa popularidad digital generó una "audiencia cautiva" ansiosa por ver cómo los impactantes giros y la narrativa absorbente cobraban vida.
Este entusiasmo previo, impulsado por las comunidades virales de TikTok, desempeñó un papel crucial en el triunfo financiero del filme. Es válido cuestionar si este poderoso respaldo —donde incluso algunos críticos de BookTok celebraron el tono "camp" o exagerado de la historia— pudo haber suavizado el impacto de las imperfecciones de la película. Independientemente de esto, su éxito internacional, especialmente en mercados como el Reino Unido (donde superó la recaudación de Bridesmaids, también de Feig), demuestra su enorme atractivo. Las proyecciones sugieren que podría alcanzar los 400 millones de dólares globales, convirtiéndose potencialmente en la película más taquillera de Sydney Sweeney hasta la fecha.
El conflicto central: El dominio escalofriante de Seyfried
The Housemaid se apoya totalmente en la química palpable y el conflicto creciente entre Millie Calloway (Sydney Sweeney) y Nina Winchester (Amanda Seyfried). Sweeney, en el papel de Millie —una mujer bajo libertad condicional desesperada por un nuevo comienzo trabajando para una familia rica de Long Island—, aporta una intensidad cruda y realista. Sin embargo, desde nuestra perspectiva, la película se convierte indiscutiblemente en el escaparate de Seyfried.
La interpretación de Nina por parte de Seyfried es, sin duda, el mayor activo del filme. Navega por el comportamiento errático y a menudo aterrador de su personaje con una precisión gélida, logrando que el espectador se cuestione constantemente quién es el verdadero antagonista. Brandon Sklenar, como el aparentemente "perfecto" esposo Andrew, completa un trío que sostiene con solvencia los 131 minutos de duración de la cinta.
La apuesta de género de Feig: Un giro calculado pero caótico
El director Paul Feig es reconocido principalmente por comedias protagonizadas por mujeres como Bridesmaids y Spy. Aunque ambas tenían clasificación R, Bridesmaids fue un hito en la comedia adulta femenina. Su decisión de dirigir un thriller psicológico sombrío y violento como The Housemaid fue un riesgo calculado, aunque no carente de precedentes, considerando su trabajo previo en el thriller cómico A Simple Favor.
En su mayor parte, Feig logra crear una sensación sofocante de claustrofobia dentro de la opulenta mansión de los Winchester. No obstante, su experiencia en la comedia no siempre se traduce de forma fluida al ritmo meticuloso y pausado que exige un misterio de este calibre. La primera mitad de la película sufre problemas significativos de ritmo; el desarrollo se siente lento y, aunque es fiel al material original, la narrativa a menudo parece excesivamente estirada en pantalla. Esto plantea la duda de si el ritmo cómico habitual de Feig obstaculizó involuntariamente la tensión necesaria del thriller.
Sin embargo, cuando el tercer acto finalmente estalla, lo hace con la fuerza de un tren de carga, pasando abruptamente de un drama doméstico a un thriller de alta intensidad definido por una violencia visceral. Debemos advertir que este giro no es para estómagos sensibles; la clasificación R está plenamente justificada por escenas gráficas de abuso y contenido sexual que podrían resultar perturbadoras para algunos espectadores.
Fallos de producción: Una mancha en el acabado
A pesar de su éxito financiero, The Housemaid carece notablemente del pulido técnico que solemos esperar de una producción importante de Lionsgate. Tanto críticos como espectadores atentos han señalado varios errores de producción que rompen la inmersión:
- Micrófonos de jirafa visibles: Múltiples críticos han detectado micrófonos de producción entrando en el encuadre en al menos tres escenas distintas.
- El misterio dental de la escena final: Un error de continuidad evidente muestra cómo el diente faltante de un personaje reaparece y desaparece inexplicablemente durante los momentos finales, un descuido notable.
- Estancamiento estructural: Como se mencionó anteriormente, la primera hora se siente con frecuencia como si estuviera ganando tiempo, un problema de ritmo que pondrá a prueba la paciencia de quienes no sean ya devotos de la novela de Freida McFadden.
El veredicto de TTEK2: ¿Es The Housemaid un desastre imprescindible?
The Housemaid presenta un caso fascinante donde el entusiasmo de la audiencia supera con creces el consenso crítico. Para los fans dedicados de la novela, la película funciona como una adaptación fiel y visceral que da vida a los momentos más impactantes del libro mediante actuaciones de alto nivel. En nuestra opinión, la actuación de Amanda Seyfried por sí sola justifica el precio de la entrada.
Sin embargo, para aquellos que buscan una obra maestra cinematográfica perfectamente pulida, los evidentes "gazapos" técnicos y el lento desarrollo del segundo acto pueden resultar distracciones considerables. Es un thriller doméstico caótico, violento y por momentos brillante que demuestra que Paul Feig puede manejar material oscuro, incluso si aún no ha dominado todos los matices técnicos del género.
Recomendación final: Mírala por las potentes actuaciones y los electrizantes giros del tercer acto, pero prepárate para un comienzo pausado y algunos fallos de producción que distraen.
Comentarios