Tras años de tráileres que parecían demasiado buenos para ser verdad, Crimson Desert ha aterrizado finalmente en el continente de Pywel. Con un pico de 240.000 jugadores simultáneos en Steam durante sus primeras doce horas, el interés por la ambiciosa propuesta de Pearl Abyss tras Black Desert es innegable. Sin embargo, después de pasar una semana recorriendo sus pasos de montaña y lidiando con sus facciones en guerra, nos hemos encontrado con un juego en conflicto consigo mismo. Es un prodigio técnico que parece diseñado por un comité que olvidó comunicarse con la persona encargada de los controles.
Un gigante visual con crisis de identidad
Pywel es uno de los entornos más detallados jamás vistos en una pantalla. En nuestras pruebas con un AMD Ryzen 9 3900XT y una RTX 3070, el rendimiento resultó sorprendentemente estable. Incluso en escaramuzas masivas que normalmente hundirían la tasa de fotogramas, el motor se mantuvo firme. El mundo se siente denso y vivo, alejándose de la sensación de "parque temático" de otros títulos de mundo abierto para ofrecer algo mucho más orgánico.
No obstante, ese pulido visual es a menudo superficial. La posibilidad de alternar entre tres protagonistas —Kliff, Damiane y Oongka— carece de profundidad, dejando a los personajes con un trasfondo plano. Desde nuestro punto de vista, la narrativa no tiene la cohesión que se encuentra en The Witcher 3: Wild Hunt. En lugar de ofrecer motivaciones personales de peso, la historia parece una sucesión de excusas inconexas para movernos de un paisaje espectacular al siguiente.
Ambición en el combate frente al caos en el control
La mecánica de "Observar y aprender" define la experiencia, permitiendo desbloquear nuevos movimientos al estudiar a los enemigos. Esto genera una sensación de progresión ganada a pulso y no simplemente comprada en un árbol de habilidades. Cuando el combate funciona, especialmente en los enfrentamientos contra jefes a gran escala, se percibe como una verdadera evolución del género de los RPG de acción.
La ejecución, sin embargo, es otra historia. El mapeo de los controles es un desastre. Ya sea con teclado o con mando, la disposición de los botones es torpe y poco intuitiva. Nos vimos luchando con comandos básicos en momentos críticos del combate. Esta frustración aumenta por una extraña inconsistencia en la dificultad: algunos jefes exigen una precisión técnica digna de un "soulslike", mientras que otros pueden ser derrotados instantáneamente aprovechando trucos del entorno. Da la impresión de que dos equipos distintos diseñaron los encuentros sin una visión común sobre el reto que debían ofrecer.
Exceso de sistemas y descuidos básicos
Pearl Abyss ha llenado Crimson Desert con todos los sistemas imaginables: doma de caballos, pesca, comercio y construcción de asentamientos. Pese a esta abundancia de contenido, el juego suele perderse en los detalles y descuidar lo fundamental.
- Problemas de inventario: En su lanzamiento, el juego carecía de un sistema de almacenamiento dedicado o cofres. Un parche de primer día añadió 250 ranuras al inventario personal, pero la ausencia de un almacén central en un juego centrado en la artesanía y el comercio es un error grave.
- El impuesto al viaje: El viaje rápido está limitado de forma intencionada y a menudo oculto tras puzles ambientales. Aunque apreciamos el deseo de fomentar la exploración, estos acertijos se sienten como tareas de relleno para alargar la duración del título.
- Fallos de audio: Nada rompe más la inmersión que un personaje cambie de voz a mitad de una charla. Encontramos varios PNJ que parecían tener dos actores de voz distintos para la misma misión, una falta de pulido imperdonable en un título de 70 euros.
Señales de alarma para jugadores de consola
La ausencia total de códigos de análisis para consolas antes del lanzamiento es una señal de alarma importante. Aunque nuestra experiencia en PC fue fluida, el hecho de que no se permitiera a la prensa probar las versiones de PlayStation 5 o Xbox Series X sugiere que Pearl Abyss no confía plenamente en cómo gestionan estas máquinas la pesada carga visual.
También sufrimos un error grave en una misión principal avanzada que amenazaba con borrar horas de progreso. Aunque los desarrolladores afirman haberlo solucionado, el hecho de que un fallo tan crítico llegara a la versión de lanzamiento es preocupante para un proyecto de esta envergadura.
Ambición empañada por errores fundamentales
Crimson Desert es un juego de contrastes: cumbres asombrosas y valles exasperantes. Captura la ambición de una épica de nueva generación, pero falla en dominar los fundamentos de la experiencia de usuario y el ritmo narrativo. Si tienes un PC potente y la paciencia necesaria para pelear con controles toscos por el placer de explorar un mundo bellísimo, hay mucho que disfrutar aquí. Para los demás, recomendamos esperar a que lleguen más parches —y quizá una oferta— antes de adentrarse en Pywel. Es una aventura sólida, pero no la revolución que prometía ser.
Recomendación: Esperar a una rebaja o a una revisión profunda de la interfaz.
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